Pesadilla en el templo de los sueños

He podido vivir desde el territorio USA donde ahora me encuentro la pesadilla del cine de Denver, la noche de la premiere de The Dark Knight Rises. Y, sin animo de exagerar, creo que es el ataque mas traumático para el pueblo americano después del 11-S. Y es que la gente de este país es culturalmente sociable, le gusta acudir a eventos masivos sean domésticos, musicales o cinematográficos. Ir al cine es todavía aquí una fiesta, algo obligado como demuestra el aumento en la taquilla durante el año 2012 y la acción criminal del perturbado asesino de Denver ha significado, además de la triste perdida de vidas, un golpe a uno de los pilares del pueblo norteamericano.

Hace tiempo que se debe de abrir un debate sobre el tema de la adquisición de armas (no solo en USA, recordemos las ultimas matanzas en Europa) y sobre otros temas como la formación en los nuevos valores que conforman nuestras sociedades modernas, enseñar a convivir con las nueva dialéctica entre realidad y contenedores ficcionales. Es muy fácil elaborar un discurso (sobre todo por parte de psicólogos de baratillo o expertos mediáticos de tres al cuarto) sobre las consecuencias de la violencia de cine, videojuegos y demás artefactos audiovisuales en los jóvenes, discurso siempre apetecible para los muchos aprendices de inquisidor que circulan en Occidente. Sin embargo, resulta mas complicado debatir sobre los verdaderos modelos de los perturbados, que no son otros que caducos ideales proto familiares, fundamentalismo religioso e intolerancia, alimentada por los "joker" de la realidad, algunos perfectamente vestidos y educados que no pestañean a la hora de destrozar familias a golpe de especulación de mercado. Hay esta la semilla del mal, no en el cine, que es ahora víctima de un hecho aterrador que ha convertido el templo de los sueños en un panteón del horror. Por las víctimas, para que no se utilicen como excusa de censuras absurdas y plataforma de oportunistas, reflexionemos con inteligencia.

Comentaris

  1. He leído que este aterrador suceso ha condicionado el estreno del film de Nolan en diferentes países del mundo, anulando su estreno en algunas salas de cine. En mi humilde opinión, creo que es desolador que sucedan estas masacres (y menos en el nombre del séptimo arte), pero pienso que no debemos perder el norte tan fácilmente, ya que estas cosas han sucedido siempre (aún recuerdo aquél muchacho que mató a 2 policías y le echó la culpa a la fuerte influencia del LP del rapper 2pac que sonaba en su walkman) y que de una u otra manera, continuarán sucediendo. Ahora, lamentablemente, perseguirá y manchará el excelente trabajo de Nolan y su tercer Batman, que poco se merecía arrastrar esta singular estela criminal. Siempre habrá perturbados que escogerán razones de cualquier índole para canalizar sus arrebatos criminales y disparar sus gatillos, pero tan sólo espero que no provoquen un clima inmerecido al mundo del cine, que debe mantenerse al margen de cualquiera que quiera ensuciar su magia.

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