Diez años de historia y un éxito silencioso, sutil, lejos
del mundanal ruido pero contundente. Cuando en 2003 nació Noves Visions, lo hizo para
acoger a un cine con coartada genérica pero marcado por la autoría radical, la experimentación y el riesgo. También para colocar el documental
en la órbita
del fantástico
con resultados sorprendentes como los que produjeron las proyecciones de Grizzly
Man, Zoo o Room 237. Este año la sección hace suyo el cine Prado,
reconvirtiendo la rama Discovery de donde salieron las fundamentales Ramírez (ejemplo de low cost cuando aún no se hablaba de ello) Amér o Diamond Flash y pasando a
ser el contenedor Emergents, de donde saldrán ejemplos de apuestas desde
la más
radical independencia o apuestas de las cinematografías más nuevas e innovadoras. También se crea Experimenta, una
rama que acoge los debates audiovisuales más apasionantes a nivel de narrativa y formalismo.
Sitges
puede que se defina en su esencia por la rica cosecha del 2013 de esta sección. En su parte principal, su
tronco emblemático
de ficción,
encontramos propuestas muy genéricas pero de mirada absolutamente innovadora y rompedora,
basándose
en una catalización de
temáticas
y tendencias que deben de tenerse en cuenta para seguir el itinerario marcado
por sección.
Una de esas temáticas
es, sin duda, la mirada hacia unos Estados Unidos oscuros e imaginarios que poco
tienen que ver con la visión vendida por el Hollywood tradicional. Así, Coldwater, una
experiencia de puro horror de contornos realistas de Vincent Grashaw, que
demuestra la claustrofobia de los contornos no democráticos de ciertos rincones de
la sociedad norteamericana. La perturbadora The Dirties, de Matt
Johnson, un filme de angst juvenil que va más allá de Gus Van Sant y cuyos títulos de crédito finales son en sí un obra maestra. Una película que triunfa por donde
pasa, en especial el festival de Slamdance donde fue la gran triunfadora y que
abre posibilidades infinitas al subgénero referencial de los 80. Por su parte, Prince
Avalanche es una historia de fantasmas emocionales y minimalista,
siendo el aterrizaje de David Gordon Green en Sitges con todos los honores.
Posiblemente la película más polémica del festival, Proxy, de Zack Parker, un psycho
thriller enfermo y envenenado en torno a la perdida y la venganza. Si quieres
emociones fuertes y polémica esta es tu película, sin duda. Otra mirada alucinada a los Estados Unidos
mas recónditos
es The
Rambler, de Calvin Lee Reeder, fantasmagoría sobre una América lisérgica, onírica y aterradora y que es,
sin duda, una de las películas más desconcertantes y pesadillescas que se podrán ver en Sitges 2013.
Si la
mirada a los Estados Unidos en clave de horror o fantasía alegórica es una tendencia de la
sección, lo
es también la
apuesta por una geografía imaginaria surcada por el horror sobrenatural. The
Battery, de Jeremy Gardner, es un buddy movie con toques de Kevin Smith
en medio del apocalipsis zombie, aunque funciona en el mismo territorio de la
citada Prince Avalanche, o sea, el de la comedia sobre el vacío. Tampoco se salva el repaso
cínico de la unidad familiar
tradicional USA mediante la variación genérica. Así, The Wait, de M Blash cuestiona las
relaciones familiares desde la intromisión de lo extraño, aunque lo extraño sea realmente la degeneración de unos comportamientos
anclados en el tiempo y caducos. Yellow, de Nick Cassavetes contempla
desde la desesperación contemporánea a una mujer tradicional que busca la anormalidad en el alcohol
y las drogas, siendo una especie de respuesta contemporánea a la mítica Safe, de Todd Haynes.
La rama
Experimenta contemplará este mosaico sobre la América más oculta, con la
inclasificable Computer Chess, de Andrew Bujalski, donde tecncologia, frikismo,
periferia se dan la mano de modo inusual. Sin duda, Escape from Tomorrow, de
Randy Moore, es una de las películas del festival, una mirada perversa y enferma a la
geografía
mutante e imposible de los grandes parques temáticos de los Estados Unidos. Y
si lo que queréis es
pasar miedo de verdad, sin coartadas comerciales ni freaks, la película obligada es The
Taking, de The Bapartist, una abstracción de los horrores rurales USA
que funciona como pesadilla sensorial definitiva. No veréis nada igual en Sitges 2013.
Y como
colofón de
esta mirada pervertida y perversa sobre el territorio USA, Noves Visions No
Ficció
propone un documento imposible pero real del fenómeno religioso en American
Jesus, de Aram Garriga, toda una demostración de que el apocalipsis está ya preparado por nuestra
propia sociedad de fanáticos y laminados. Aterrador. Y si atendemos a las raíces paganas de la mítica popular USA nadie mejor
que Bobcat Goldthwait para diseccionarlas mediante el formato del falso
documental en la irresistible Willow Creek, una de las propuestas
más frescas y divertidas del
Festival. Y para ayudar a comprender mejor esa América fundida en propia
leyenda, optar por la ayuda de Milius, un documental de Zak Knutson
y Joey Figueroa que aclara dudas sobre la personalidad de uno de los creadores
más radicales del Hollywood
contemporáneo
como ha sido John Milius. Parafraseando a Goldthwait, God Bless America... es Noves
Visions 2013.

Comentaris
Publica un comentari a l'entrada