Es
posible que no haya sido ajeno a todo ello la presencia de cientos de alumnos
de ESCAC, fruto de la colaboración con este centro de formación, así como de un público entusiasta que ha sabido recoger la idea programática del festival. Nuestra visión de un fantástico nada caduco, en
constante evolución, capaz de encauzar como ningún otro genero la mejor autoría internacional, olvidando tópicos y lugares comunes y explorando nuevos territorios temáticos y formales, ha sido perfectamente asimilada por un público cada día más capaz e interactivo. Sitges
no envejece porque tiene como vías estratégicas la asimilación de nuevas necesidades y la
captación de tendencias nuevas, no
quedándose en un modelo de éxito estático y sin relieve. En ese
sentido, también destacar la pujanza de una
sección como Nuevas Visiones, que ha
presentado en la edición actual posiblemente el mejor
cine de autor del panorama internacional, sin dejar de vista también el elemento imaginario.
Quisiera
asimismo destacar la labor de la prensa, desde la más implantada hasta aquella perteneciente al ámbito local, o también la autogestionada. Este año tomamos la decisión de recuperar las categorías en los medios acreditados y, como siempre que se produce
una decisión de este tipo, su aplicación no resulta fácil. El objetivo de esta
decisión ha sido, por una parte,
favorecer el trabajo y condiciones de los profesionales que diariamente envían sus crónicas a los medios de mayor
alcance y, al mismo tiempo, conseguir un equilibrio entre el acceso de la prensa
al máximo número de sesiones y el del público que compra sus entradas
y que es la base de este Festival. Nos queda como reto para el año próximo mejorar los sistemas de
acceso a determinadas sesiones que este año han estado limitadas, pero teniendo
en cuenta las limitaciones de espacios que el Festival sufre desde hace años y que deben ser solucionadas aunque sea en el marco de
las restricciones que marca una situación económica de la que no nos podemos abstraer. Que quede por tanto
claro nuestro apoyo y respeto profesional por una prensa joven e innovadora que
tiene voz propia y que debe ejercer su
opinión sin necesidad tampoco de ser
"representada" por voces ya excesivamente presentes que se
autoproclaman como portavoces simplemente para apuntarse tantos en sus cuentas
de twitter.
No hubo
excepcionalidad o melancolía en Sitges 2013, al menos
para los que aún se contagian de la fiesta
colectiva del cine cuando se disfruta en comunidad. Quizá si hubo algo excepcional
como fue la alegría con la se consumió ese mismo cine, en todas las secciones o espacios, incluso
las nuevas propuestas como la apertura al medio televisivo. En este sentido
subrayar que, además de Sitges, festivales como
San Sebastián, Sevilla, Valladolid y otros
muchos están realizando una labor
esencial de reflexión sobre el hecho cinematográfico global, desde los aspectos artísticos hasta la industriales, que no se agota en cada edición sino que se renueva con la siguiente, labor que esta
llegando a los distintos públicos, a centros de producción y distribución, y a una gran parte de la crítica. Ese trabajo debería servir de ejemplo a ciertas
voces que a pesar de gozar de plataformas de opinión o difusión privilegiadas (pero algo
trasnochadas) parecen inmersos en un eterno, cansino y estéril dia de la marmota, que favorece la queja fácil pero impide una reflexión común del todo necesaria en el panorama audiovisual del pais.
Por nuestra parte seguimos invitando a todos a participar pero sabiendo que
nuestra propuesta será diferente, pues ni nos
conformamos ni nos acomodamos. La próxima edición será necesariamente diferente,
pero, por ello, indudablemente fantástica.

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