Han sido días de pérdidas, dolorosos,
difíciles. Aún no puedo entender cómo un amigo, un gran profesional, una fuerza
de la naturaleza como Manel Vicaria se ha ido. Su energía, su sonrisa contagiosa,
sus soluciones para todo impregnaban los momentos colectivos de nuestra
comunidad profesional y, sobre todo, eran siempre modelo y apoyo para los que
teníamos la suerte de ser sus amigos. Fueron muchos festivales de Sitges, de
Donostia, muchos estrenos, noches compartidas, vidas en común. Manel creaba
vida y ambiente de trabajo, dominaba el medio y la humanidad. Yo te echaré de menos,
como amigo, como esa persona que parecía cambiar con su sola presencia un día
nefasto de trabajo. Pero también, en estos tiempos en que lo impertinente
pretende ser gracioso y contamina lo profesional, el recuerdo de Manel, siempre
exacto en su ponderada administración del humor, la distensión y la crítica,
será un modelo no solo de nostalgia, sino de encaminar ciertas actitudes y
posturas que no benefician a nuestra profesión. Manel Vicaria es leyenda
humana, ejemplo profesional y un amigo. Esto último es eterno, permanece en el
tiempo y seguro que los que te conocimos y compartimos esa amistad seguiremos
oyendo tu risa contagiosa, tu saludo enérgico en cualquier esquina de Donostia,
Sitges... Siempre cerca de todos nosotros.
Más lejano, desde ese espacio conquistable
del mito, cabalgando en la leyenda de las imágenes televisivas y
cinematográficas se fue Leonard Nimoy. Gran actor, persona, personaje, siempre
Mr. Spock, pero mucho más. Tuve hace años la oportunidad de hablar por teléfono
con él, apreciar su voz grave, algo cansada, conocer su faceta de mecenas y
coleccionista de arte contemporáneo. Hombre culto, exquisito, fue el rostro de
un icono del siglo XX, Spock, que nos traslada más allá del espacio del tiempo.
Los que entendemos Star Trek, más que como una saga o un fenómeno, como filosofía
de vida, seguiremos pensando en Spock, en Nimoy, como modelos para llegar, desde
la ficción, a donde el hombre no ha llegado jamás. Nimoy/Spock nos ha enseñado
algo que, hoy sobre todo, no podemos ni debemos olvidar, como es mirar a las
estrellas, buscar la trascendencia y hacerlo, como él, a través de lo humano y
la amistad. Spock es el camino, Nimoy uno de esos grandes profesionales cuyo
trabajo, cuya vida traspasan y trascienden los propios límites del arte para
convertirse en leyenda, mito y referencia. Una vez más, larga vida y
prosperidad, amigo.

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