Un año más, desde el Festival de Cannes, aprovecho para compartir con todos vosotros mis impresiones diarias, los títulos más destacados y la vida en este inmenso escaparate cinematográfico, del cual seguro traeremos buenas películas de género a Sitges.
11/5/2016
Día de lluvia moderada y
aglomeraciones escasas en este inicio de Cannes. Seguridad en las
entradas, paracaidistas armados hasta los dientes por la Croisette y
francotiradores en el tejado del Palais. El signo de unos tiempos no
mejores ni peores, de cambio en la sociedad, los miedos, el cine. Un
cartel bellísimo que recuerda a Le Mépris, la obra maestra
de Godard, nos recuerda la emoción imprescindible que conlleva el
fenómeno cinematográfico. Sueños del pasado, recuerdos del futuro
para un cine de hoy y ahora que se impone desde texturas imprevistas.
Muchas reuniones para empezar en
Cannes, este es un festival de encuentros, de negociaciones, donde se
compra y se vende o se crean otros festivales. Actividad, gente
siempre reunida, hablando, tomando un café que significa un mañana,
cenas donde se encuentra un acuerdo.
Y en todo ello cine. Ganas de ver lo
último de Winding-Refn, Jodorowsky, Verhoeven, Park Chan-wook,
Assayas... De descubrir nuevos rostros e ideas para un cine que se
renueva. Y hoy hemos encontrado esa película, Swiss Army Man,
de unos tales Daniel Scheinert y Daniel Kwan. Una de las triunfadoras
de Sundance, aparentemente bizarre y escatológica, realmente bella y
rompedora. Una película sin precedente aunque sí con referencias,
desde Parque Jurásico a otros mundos de Spielberg, como un
Gondry desatado en las memorias de Charlie Kauffman. Grandes Daniel
Radcliffe (es una película de Daniels) y ese actor que cada vez me
gusta más que es Paul Dano. Y sale un poquito la Winstead, que
siempre se agradece. Gran película, lejos de la etiqueta 'only for
hipsters'. Cine nuevo, valiente, fresco, brillante. Swiss Army
Man, una de las películas del año. Seguimos mañana.
12/5/2016
Un día aprovechado, donde ha vuelto el sol y lo ha hecho acompañado de un viento contundente. Dicen que por la Sección Oficial ha pasado un Loach crítico, dramático, realista, o sea, lo de siempre. Y aburrido, como siempre. No lo he visto porque hace tiempo que paso de Loach como hacen muchos aunque no lo digan por postureo. Sabe mal no estar a favor de un tipo tan justo y cabal.
Yo me he dedicado a sectas con monstruitos raros en la muy weird The Master Cleanse, una diversión de género inocua pero curiosa. Lo mejor del día, The Girl with All the Gifts, una de zombis diferente, con un tono 28 días después pero subrayando más los elementos de ciencia ficción. Colm McCarthy crea un Londres apocalíptico a base de niños zombis y hongos humanos, aterrador y fascinante.
A veces hay que dar una oportunidad a la más pura diversión freak, como la que propone Don't Kill It, una desmadrada película de espíritus malignos con un Dolph Lundgren inspirado y una habitual de Sitges como es Kristina Klebe. Dirige el inconfundible Mike Méndez con resultados inolvidables, como la matanza en el ayuntamiento del pequeño pueblo donde todo pasa. Lástima que los fx no sean más inspirados porque la propuesta es pura diversión.
Y en términos de cine rompedor y duro, los 78 minutos de The Eyes of my Mother, terror realista pero con las penumbras del cuento cruel que deja un rastro de asfixia en el receptor más curtido. Una de las joyas del año.
Por lo demás, seguimos en una ciudad militarizada, donde los paracaidistas armados y la presencia policial forman parte del paisaje habitual como los acreditados, los invitados con smoking o las "modelos" que animan la Croisette. Microclima y microcosmos donde mañana aterriza un extraterrestre genial llamado Bruno Dumont.
13/5/2016
Cuando parece que la temática zombie acaba, llega una película y la renueva. Tras el impacto el año pasado de I Am a Hero, este año tras la estupenda The Girl with All The Gifts vista ayer, llega Train to Busan, disfrutada en una estupenda sesión golfa en Cannes. Puede ser que la película de Sang Ho-yeong, responsable de la también estupenda Seoul Station (una de zombies en versión animación) sea la película coreana mejor vendida fuera de su país de los últimos años. Y da gusto ver un Lumière diferente, entregado, apasionado por el cine y lejos del postureo de glamour vacío de otras sesiones o la caduca visión de parte de la crítica internacional que preside los pases de prensa.
Y ya es hora de recuperar sueño, ya
que en pocas horas me espera otro empacho de buen cine coreano con
Park Chan-wook y su esperado retorno a su país natal. Esto es Cannes
y chapeau para un Fremaux aguantando hasta más de las 2.30h en el
pase de Train to Busan. No es tan fácil ser director de un Festival.
Ni de Cannes, ni de ninguno.
14/5/2016
Después de disfrutar de Train to Busan, una especie de The Host que sustituye monstruos mutantes por zombies, el cine coreano sigue siendo protagonista de mi Cannes personal con Agassi, lo último del gran Park Chan-wook. Aunque Corea del Sur muestre su músculo creativo cada año con nuevos directores de nivel excepcional, Mr. Park sigue siendo, a mi modo de ver, el mejor director de esta cinematografía esencial. Su última película es un cuento gótico perverso y lleno de rincones, con twists que vuelven el relato al revés y lo vuelven a contar. Película de inusitada belleza, con las mejores escenas eróticas de los últimos años, que renueva el modelo narrativo y la pureza del relato cinematográfico, Agassi es un filme monumental, cuyo nivel será difícil de superar por otra película de la Sección Oficial. Posiblemente el mejor trabajo de Mr. Park desde Old Boy y, desde ya, un clásico del cine contemporáneo y la mejor lectura de los universos sadianos desde una perspectiva muy personal que no excluye el gore o el absurdo.
El día quedó marcado por la
(merecida) liga del Barça y el concierto de Springsteen en
Barcelona, que me hizo regresar por unas horas para disfrutar de un
artista total. Él y la Street Band compusieron la banda sonora de
una jornada particular donde el talento y el verdadero arte se
impusieron a la mediocridad. Quizá fue una ilusión, un sueño, pero
quiero creer que aún hay vida más allá del abismo. Glory Day (s).
16/5/2016
Hay películas que marcan un festival. La alucinante Raw, presente en la Semana de la Crítica es ese tipo de película. Y es de agradecer a esta sección de Cannes su valentía a la hora de elegir un filme como el de Julia Ducournau, una película gore, divertida, pertubadora que permite un revival del horror galo más interesante y confirma el protagonismo de las nuevas realizadoras en el fantástico. Además recordemos que hace unos años la Semana de la Crítica también descubrió el nuevo filón del horror francés programando la estupenda A l'interieur.
En Un Certain Regard hemos visto la estupenda The Transfiguration, una vampiros algo artie pero con estupendas pulsaciones mientras que la Quincena acertaba de nuevo apostando por el hindú Anurag Kashyap y su serial killer opera Psycho Raman, de lo mejor visto en el Festival hasta el momento. Así Cannes apuesta por el fantástico de una manera clara y sin cortapisas, como también nos demostrará hoy Oliver Assayas con su Personal Shopper en la Sección Oficial.
Mientras tanto, cabe decir que Terra Formers de Takashi Miike es puro delirio en la línea del director, despejando las dudas que planteaba su escaso éxito comercial en Japón.
17/5/2016
La polémica estalló en Cannes con Personal Shopper, el último Assayas. Es el tipo de película que divide de manera fulminante a los espectadores y que todo festival necesita. Assayas da rienda suelta a su obsesión por el espiritismo y las nuevas tecnologías (recordemos Demonlover, espléndida película abucheada en Cannes y aplaudida en Sitges) para crear un retrato de mujer (excelente Kirsten Stewart, que cada día me gusta más) propia de nuestra época, en busca de su identidad en un mundo que se debate entre las dudas sin resolver sobre la muerte y el más allá y la creación de una virtualidad que no deja de ser un escenario de trascendencia sintética. Película de fantasmas personales, reales y tecnológicos, Personal Shopper no renuncia a ese juego de máscaras y disfraces que tanto le gusta a Assayas y que viene practicando desde la magistral Irma Vep.
Ayer pudimos ver avances espectaculares de películas que prometen como la Angel de Harry Cleven, la historia de una joven enamorada de un hombre invisible cuyo primo es irresistible; ese impresionante Free Fire de Ben Weathley a ritmo de adrenalina pura, o las primeras imágenes de la prometedora Sam Was Here. Y eso sin olvidar un pase maravilloso de la restauración de Terror en el espacio de Bava, presentando por Nicolas Winding Refn. En Cannes hay de todo, aunque al final del día, en mi hotel me quedo perplejo con el trailer del remake televisivo de El exorcista. ¿Por qué? Espero poder preguntarle la opinión a William Friedkin, que da una clase magistral. O no, mejor ni hablar mucho de ello.
19/5/2016
Mientras Cannes vive debates estériles en torno a Dolan (y
su histerismo infantil petulante e inocuo) o empieza a abuchear a The Neon
Demon (buena señal que la crítica dormida lo haga, síntoma de que la
película será fenomenal), el Mercado se ha despedido con buenas sensaciones,
buenas películas y nivel alto. Aún queda Schrader, Winding o Verhoeven... casi
nada.
20/5/2016
Cannes se acaba. Nos queda Verhoeven y su vuelta de la mano
de la Huppert. Y con él haremos balance de lo mejor visto en esta edición.
12/5/2016
Un día aprovechado, donde ha vuelto el sol y lo ha hecho acompañado de un viento contundente. Dicen que por la Sección Oficial ha pasado un Loach crítico, dramático, realista, o sea, lo de siempre. Y aburrido, como siempre. No lo he visto porque hace tiempo que paso de Loach como hacen muchos aunque no lo digan por postureo. Sabe mal no estar a favor de un tipo tan justo y cabal.
Yo me he dedicado a sectas con monstruitos raros en la muy weird The Master Cleanse, una diversión de género inocua pero curiosa. Lo mejor del día, The Girl with All the Gifts, una de zombis diferente, con un tono 28 días después pero subrayando más los elementos de ciencia ficción. Colm McCarthy crea un Londres apocalíptico a base de niños zombis y hongos humanos, aterrador y fascinante.
A veces hay que dar una oportunidad a la más pura diversión freak, como la que propone Don't Kill It, una desmadrada película de espíritus malignos con un Dolph Lundgren inspirado y una habitual de Sitges como es Kristina Klebe. Dirige el inconfundible Mike Méndez con resultados inolvidables, como la matanza en el ayuntamiento del pequeño pueblo donde todo pasa. Lástima que los fx no sean más inspirados porque la propuesta es pura diversión.
Y en términos de cine rompedor y duro, los 78 minutos de The Eyes of my Mother, terror realista pero con las penumbras del cuento cruel que deja un rastro de asfixia en el receptor más curtido. Una de las joyas del año.
Por lo demás, seguimos en una ciudad militarizada, donde los paracaidistas armados y la presencia policial forman parte del paisaje habitual como los acreditados, los invitados con smoking o las "modelos" que animan la Croisette. Microclima y microcosmos donde mañana aterriza un extraterrestre genial llamado Bruno Dumont.
13/5/2016
Cuando parece que la temática zombie acaba, llega una película y la renueva. Tras el impacto el año pasado de I Am a Hero, este año tras la estupenda The Girl with All The Gifts vista ayer, llega Train to Busan, disfrutada en una estupenda sesión golfa en Cannes. Puede ser que la película de Sang Ho-yeong, responsable de la también estupenda Seoul Station (una de zombies en versión animación) sea la película coreana mejor vendida fuera de su país de los últimos años. Y da gusto ver un Lumière diferente, entregado, apasionado por el cine y lejos del postureo de glamour vacío de otras sesiones o la caduca visión de parte de la crítica internacional que preside los pases de prensa.
El día ha tenido de todo, con una
estupenda presencia de la gente de Blood Window y la presentación
por parte de Sitges IFFF de Terror 5, una muy meritoria producción
Argentina que veremos en el Festival en octubre. Antes hubo seriedad
en clave de terror de calidad con There Are Monsters, de Bryan
Bertino o terror angustioso submarino en 47 Meters Down de Johannes
Roberts, una de tiburones minimalistas pero con estilo.
14/5/2016
Después de disfrutar de Train to Busan, una especie de The Host que sustituye monstruos mutantes por zombies, el cine coreano sigue siendo protagonista de mi Cannes personal con Agassi, lo último del gran Park Chan-wook. Aunque Corea del Sur muestre su músculo creativo cada año con nuevos directores de nivel excepcional, Mr. Park sigue siendo, a mi modo de ver, el mejor director de esta cinematografía esencial. Su última película es un cuento gótico perverso y lleno de rincones, con twists que vuelven el relato al revés y lo vuelven a contar. Película de inusitada belleza, con las mejores escenas eróticas de los últimos años, que renueva el modelo narrativo y la pureza del relato cinematográfico, Agassi es un filme monumental, cuyo nivel será difícil de superar por otra película de la Sección Oficial. Posiblemente el mejor trabajo de Mr. Park desde Old Boy y, desde ya, un clásico del cine contemporáneo y la mejor lectura de los universos sadianos desde una perspectiva muy personal que no excluye el gore o el absurdo.
Y Dumont, mi querido Bruno, uno de los
directores europeos que más me interesan, prosigue por el camino
trazado en la excelsa Peti't Quinquin con Ma Loute, una miniatura
entre Tati, Tardi y el teatro de lo absurdo, quizá excesiva en su
autocontemplación pero necesaria para creer que otro cine europeo es
posible.
16/5/2016
Hay películas que marcan un festival. La alucinante Raw, presente en la Semana de la Crítica es ese tipo de película. Y es de agradecer a esta sección de Cannes su valentía a la hora de elegir un filme como el de Julia Ducournau, una película gore, divertida, pertubadora que permite un revival del horror galo más interesante y confirma el protagonismo de las nuevas realizadoras en el fantástico. Además recordemos que hace unos años la Semana de la Crítica también descubrió el nuevo filón del horror francés programando la estupenda A l'interieur.
En Un Certain Regard hemos visto la estupenda The Transfiguration, una vampiros algo artie pero con estupendas pulsaciones mientras que la Quincena acertaba de nuevo apostando por el hindú Anurag Kashyap y su serial killer opera Psycho Raman, de lo mejor visto en el Festival hasta el momento. Así Cannes apuesta por el fantástico de una manera clara y sin cortapisas, como también nos demostrará hoy Oliver Assayas con su Personal Shopper en la Sección Oficial.
Mientras tanto, cabe decir que Terra Formers de Takashi Miike es puro delirio en la línea del director, despejando las dudas que planteaba su escaso éxito comercial en Japón.
17/5/2016
La polémica estalló en Cannes con Personal Shopper, el último Assayas. Es el tipo de película que divide de manera fulminante a los espectadores y que todo festival necesita. Assayas da rienda suelta a su obsesión por el espiritismo y las nuevas tecnologías (recordemos Demonlover, espléndida película abucheada en Cannes y aplaudida en Sitges) para crear un retrato de mujer (excelente Kirsten Stewart, que cada día me gusta más) propia de nuestra época, en busca de su identidad en un mundo que se debate entre las dudas sin resolver sobre la muerte y el más allá y la creación de una virtualidad que no deja de ser un escenario de trascendencia sintética. Película de fantasmas personales, reales y tecnológicos, Personal Shopper no renuncia a ese juego de máscaras y disfraces que tanto le gusta a Assayas y que viene practicando desde la magistral Irma Vep.
Ayer pudimos ver avances espectaculares de películas que prometen como la Angel de Harry Cleven, la historia de una joven enamorada de un hombre invisible cuyo primo es irresistible; ese impresionante Free Fire de Ben Weathley a ritmo de adrenalina pura, o las primeras imágenes de la prometedora Sam Was Here. Y eso sin olvidar un pase maravilloso de la restauración de Terror en el espacio de Bava, presentando por Nicolas Winding Refn. En Cannes hay de todo, aunque al final del día, en mi hotel me quedo perplejo con el trailer del remake televisivo de El exorcista. ¿Por qué? Espero poder preguntarle la opinión a William Friedkin, que da una clase magistral. O no, mejor ni hablar mucho de ello.
19/5/2016
Gokseong de Na Hong-Jin es una película puramente de género,
un festival de horror de más de dos horas y media donde podemos encontrar
demonios, posesiones, zombies y chamanes. Lejos del cine de terror coreano de
las últimas décadas empeñado en repetir esquemas procedentes del cine japonés o
norteamericano, Gokseong se fija más en una tradición panasiatica, tomando como
referencias el cine indonesio de los años 70 u 80 o las delirantes producciones
de horror de la Shaw Brothers. Que nadie espere un producto estilizado como The
Chaser o un sustrato social como el de The Yellow Sea. Está, sí, toda la energía
de Na Hong-Jin y una cierta reflexión sobre las raíces culturales del horror
en su país, conjugada con esa mirada tremebunda a la Corea profunda que ya había
en películas como Bellevilled o Encontré al diablo. Momentos como el duelo de
chamanes son de lo mejor visto en Cannes aunque quizá a Gokseong le sobren 20
minutos que hacen que la película sea algo reiterativa a veces e incluso algo
llena de twists un punto excesivos. Eso sí, a veces mejor sobre que falte.
Tras los excesos de Gokseong mejor algo de tranquilidad con
la poética y bellísima The Red Turtle, una producción del estudio Ghibli pero
dirigida por uno de los mejores animadores de la actualidad como Michael Dudok
de Wit. La película demuestra la vitalidad de la animación europea y nipona a
la vez, una lección de cine y arte como pocas películas del festival han dado
hasta el momento.
20/5/2016
Al final llegó The Neon Demon de Nicolas Winding-Refn con su
carga de polémica tras un primer pase de prensa donde algunos miembros del
ilustre gremio de la crítica cinematográfica profesaron ridículos insultos
contra el director danés por su disconformidad con su última película. Una vez
más (y de forma habitual en la prensa española, mayoritariamente profesional y
competente, pero con excepciones preocupantes) se descalifica a un autor
mediante el insulto procaz, poco reflexivo y olvidando el análisis o la
reflexión cinematográfica. En otras ocasiones, si bien no se recurre a la
descalificación personal, cierta opiniones están en el límite de lo casposo o
ridiculo. Calificar a The Neon Demon como videoclipera, o anuncio de colonia,
vacía o pretenciosa es de un simplismo
ya viejo y sin método impropio de una crítica mínimamente responsable.
The Neon Demon es la película más reflexiva de su autor,
alejada del mero ejercicio de estilo como podía ser Only God Forgives o de la
reflexión genérica de Drive o la saga Pusher. A través de unas imágenes
portentosas, Winding investiga la obsesión actual por la belleza y la
destruccion de la pureza de la misma. Es una pesadilla entre algodones de
estética irresistible, donde encontramos a diosas de la belleza descendiendo al
infierno de la falsedad de la moda y el glamour, dominado por la cirugía estética,
la anorexia y la falta de contenido. Y en eso The Neon Demon es la película que
mejor habla de nuestro mundo, de todas las vistas en Cannes, junto a Personal
Shopper de Assayas.
Winding consigue posiblemente una de sus mejores películas,
un deleite visual y sonoro gracias a la impresionante banda sonora de Cliff
Martínez, perfecta y siempre adecuada. Ecos de Resnais, Jodorowsky, Anger y
Kubrick en un filme lleno de referencias más o menos sublimes pero siempre
certeras. Destacar la etérea presencia de Ellen Fanning (perfecta para el
papel) y de las estupendas Jena Malone y Abby Lee que se llevan a su terreno la
función. En definitiva una película que define una época, que demuestra que hoy
en día hay pocos creadores de imágenes como Winding. Es imposible apartar los
ojos de la pantalla en The Neon Demon y sus imágenes y discurso son adictivas,
deseando volver a verla una y mil veces y perderse en los laberintos de su
inmensa belleza, como ocurría en películas como 2001, una odisea del espacio,
El año pasado en Marienbad o, recientemente, en Under The Skin, de Jonathan
Glazer.
Y como colofón de la Quincena pudimos ver la estupenda Dog
Eat Dog, de Paul Schrader, un ejercicio de neo noir al estilo años 80, con
derivas oníricas y un tono autoparódico. Cabe destacar el gran trabajo de un
Nicolas Cage que esta vez olvida sus habituales presencias en títulos directos
a la televisión y de un extraordinario Willem Dafoe, componiendo un personaje
entre entrañable y aterrador.
21/5/2016
Adiós Cannes 16, una edición que, desde el punto de vista de
un programador de Festival, ha sido ligeramente superior a la edición anterior.
Sin duda, una muy interesante Sección Oficial, con detalles de nivel en Un Certain
Regard. Quizá la Quinzaine ha estado a un nivel más bajo, manteniéndose en su
línea la Semaine de la Critique. Y respecto al Mercado, muchas más novedades y
de nivel superior, incluyendo alguna sorpresa.
Elle, de Paul Verhoeven, explotó en la última jornada, marcando el esperado regreso de su director. Un polanskiano ejercicio de
misterio, con toques muy galos que recuerdan al mejor Ozon e incluso a Chabrol
con una Huppert insuperable. Sin duda, una película de madurez incuestionable y
espíritu muy, muy iconoclasta como ha sido siempre habitual en el director.
Y para acabar, un top ecléctico de las 15 películas que más
me han sorprendido e impactado en Cannes en todas sus secciones e incluyendo el
Mercado.
1. The Neon Demon, Nicolas Winding-Refn (Oficial)
La PELÍCULA de Cannes 2016.
2. The Handmaiden, Park Chan-Wook (Oficial)
La más sofisticada.
3. Personal Shopper, Oliver Assayas (Oficial)
La más inquietante.
4. The BFG, Steven Spielberg (Fuera competición)
Puro deleite de maestro.
5. Train To Busan,
Yean Sang-Ho (Fuera competición)
Diversión sin complejos.
6. The Girl with All The Gifts, Colm McCarthy (Mercado)
La mejor sf vista en Cannes.
7. Raw, Julia
Ducourneau (Semana de la Crítica)
La película de culto instantáneo.
8. Elle, Paul Verhoeven (Oficial)
La vitalidad de un moderno lleno de clasicismo.
9. Gonksung, Na
Hong-Jin (Fuera competición)
La más delirante.
10.The Red Turtle, Michel Dudok de Wit (Un Certain Regard)
Belleza en clave de animación total.
11. Dog Eat Dog, Paul Schrader (Quincena)
La más referencial.
12. Ma Lute, Bruno Dumont (Oficial)
La europea más atrevida.
13. Endless Poetry, Alejandro Jodorowsky (Quincena)
La capacidad de transgredir eterna de un genio.
14. Hell or High Water, David McKenzie (Quincena)
La americana más pura.
15. Loving, Jeff Nichols (Oficial)
La confirmación de un talento en alza.
Y hasta aquí Cannes. Gracias!!!









L'autor ha eliminat aquest comentari.
ResponEliminaA ver si tenemos suerte y The girl with all the gifts y Train to Busan llegan a Sitges!!
ResponEliminaRobert Buyet (Beto)