LAS JOYAS OCULTAS DE SITGES 50

Cuando un festival de cine está a punto de comenzar, siempre hay que recordar al aficionado esas joyas ocultas de las diferentes secciones que se tienen que controlar, porque podría ocurrir que alguna de ellas se convierta en la sorpresa del certamen.

En una Sección Oficial tan extensa como la de Sitges, nos encontramos con obras que hay que subrayar de forma especial. Este año, si duda, hay que prestar mucha atención a los documentales que participan dentro de esta sección (hecho poco habitual), como 78/52, imprescindible para todo cinéfilo al analizar con detalle la mítica escena del asesinato en la ducha de Psicosis de Hitchcock. Desde Room 237 o Jodorowsky's Dune, no veíamos un documental tan esencial sobre el propio hecho cinematográfico. El otro documental presente en la Sección Oficial es Caniba, sin duda, el shock del año en Sitges. Si buscáis una película que os perturbe, disguste, aterrorice e incluso repugne, sin duda es este inmenso trabajo. Una obra de Paravel/Castaign-Taylor sobre Issei Sagawa, un caníbal real que es entrevistado junto a su perturbador hermano y en el que el antropófago convicto se desnuda al completo a través de su día a día, incluidas prácticas sexuales. Repito: el shock del año en Sitges. Otra curiosidad de la Sección Oficial es Dhogs, ópera prima de Andrés Goteira, hablada en gallego y una de las películas nacionales más perturbadoras de los últimos tiempos. Imposible perdérsela y con olor a sorpresa en la principal sección del festival.

Aunque tenemos la sección Anima't para ofrecer los mejores largometrajes del momento en esa disciplina, Have a Nice Day de Liu Jian se ha colado en la Sección Oficial por méritos propios después de deslumbrar en la Berlinale. Un noir hiper violento y fantasmagórico que fascina e inquieta a partes iguales. Tanto como la indonesa Marlina, The Murderer in Four Acts, de Mouly Surya, otro noir con un pie en lo fantástico que sorprendio en la Quincena de realizadores de Cannes y que no dejará indiferente a quien se atreva a verla en Sitges.

Si lo que buscas en Sitges es ciencia-ficción, ¿qué mejor que una apuesta rusa como Salyut-7? Una de las películas más ambiciosas de la cinematografía de ese país en los últimos años y, también, una de las más exportables. Bautizada ya como el Gravity ruso, es un perfecto epílogo y puesta al día de nuestra exitosa retrospectiva del pasado año en torno a la ciencia-ficción producida en los países del Este de Europa.


Para acabar este primer repaso de sorpresas, no perderse una de los debuts más sorprendentes del cine español actual como es The Maus, de Yayo Herrero, cine de género y mucho más con un poder en sus imágenes alucinante. Y como colofón dos propuestas femeninas, poderosas y totalmente empáticas con el fan más fatal del género como son Tragedy Girls, convertida ya casi en una película de culto solo con su paso por algunos festivales o la brutal Revenge, de Coralie Fargeat, la bomba sangrienta de Sitges 50, algo que no querrás haberte perdido cuando todo el mundo hable de la película tras su paso por el festival. 

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