El mercado te descubre que todo vuelve, que viejos mitos se recubren de
modernidad para resucitar como ocurre con The Golem, una nueva versión
de la mítica historia que ahora intentará dar nuevos ímpetus al cine de
género israelí a cargo de los directores de la celebrada Jeruzalem.
También cuentos vetustos como Barba Azul se metamorfosean en propuestas
tan modernas como Elizabeth Harvest, película de Sebastián Gutiérrez que
desparrama ideas y estética, y que demuestra lo vampírico que es Ciaran
Hinds y lo replicante de la belleza de Abbey Lee, criatura de ensueño
que debería habitar el Los Angeles de Rick Deckard.
El
mercado marca tendencias y sobre todo cambios a los que muchos
distribuidores o productores no quieren adaptarse, paseando entre
sombras de un pasado no sé si mejor, pero quizá más divertido. El cine
iberoamericano de terror toma la delantera (maravillosa Muere, monstruo, muere) así como un cine europeo cada vez más contundente en su mezcla de
género y autoría, como demuestran Fugue o Border, procedentes de Polonia o
Suecia.
El día termina
con un spin off de Ip Man, Master Z, que parece más artificial y
artificioso que los Tsui Hark de los últimos años y algo mecánico en su
desarrollo. Se impone cena en la mejor compañía, como la de Josemi
Beltrán, director de la mítica Semana de Terror donostiarra. Y Cannes
sigue sin haber despegado del todo.

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