Cannes 2018, Día 2: Barba Azul era Tyrrel y otras extrañas coincidencias

El mercado te descubre que todo vuelve, que viejos mitos se recubren de modernidad para resucitar como ocurre con The Golem, una nueva versión de la mítica historia que ahora intentará dar nuevos ímpetus al cine de género israelí a cargo de los directores de la celebrada Jeruzalem. También cuentos vetustos como Barba Azul se metamorfosean en propuestas tan modernas como Elizabeth Harvest, película de Sebastián Gutiérrez que desparrama ideas y estética, y que demuestra lo vampírico que es Ciaran Hinds y lo replicante de la belleza de Abbey Lee, criatura de ensueño que debería habitar el Los Angeles de Rick Deckard.

El mercado marca tendencias y sobre todo cambios a los que muchos distribuidores o productores no quieren adaptarse, paseando entre sombras de un pasado no sé si mejor, pero quizá más divertido. El cine iberoamericano de terror toma la delantera (maravillosa Muere, monstruo,  muere) así como un cine europeo cada vez más contundente en su mezcla de género y autoría, como demuestran Fugue o Border, procedentes de Polonia o Suecia. 

El día termina con un spin off de Ip Man, Master Z, que parece más artificial y artificioso que los Tsui Hark de los últimos años y algo mecánico en su desarrollo. Se impone cena en la mejor compañía, como la de Josemi Beltrán, director de la mítica Semana de Terror donostiarra. Y Cannes sigue sin haber despegado del todo.

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