Cannes 2018, Día 1: De molinos de viento y otras maldiciones

Parece que este año hay muchas monjas y más tiburones en Cannes (no es una metáfora, al menos lo segundo) y es que el peso de posibles éxitos como Megalodon o The Nun es suficiente como para generar exploitations. Así, Darryl Bousman, aquel experto en secuelas de Saw, se saca una de monjas rarunas en St. Agatha que ni es Demonia de Fulci ni Interior de un convento de Borowzyck, pero da el pego. Tiburones se anuncian varios como Great White, Deep Water o el Megalodon de Asylum que preside el despacho de la compañía junto con el capítulo ¿final? de Sharknado, ya vendido a todo el mundo.

Llegan ecos de una sección oficial que parece no interesar a nadie, mientras Paulo Branco la arma en medio del mercado con la polémica del Quijote de Gilliam, aunque él se empeña en decir que es suya, mientras Cannes la hace propia con rango de clausura y Gilliam sufre un derrame cerebral. Lo único claro es que me estoy pensando si veo la película, pues ya se puede hablar de maldición, o quizá mejor, de una necesaria secuela del gran documental Lost in la Mancha... quizá Branco se anime a producirlo.

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