Cannes 2018, Día 3: En los límites del Marché

Primer día de fin de semana en Cannes y eso significa más gente en las calles, sin sitio en los restaurantes y una sensación de estar en el centro del mundo audiovisual del momento. El cine sigue presente en todas las proyecciones y multitud de reuniones aunque hay mucho tiempo invertido en conocer a nuevos partners del festival, navegar por los nuevos territorios de la financiación, distribución y exhibición cinematográfica que lo está cambiando todo.

Distribuidores de hoy y de antes se preguntan qué será del mercado en los próximos años, hasta algunos en modo apocalíptico predicen que estamos ante uno de los últimos mercados tradicionales de Cannes e incluso muchos ponen en cuestión el liderazgo del festival en los próximos años, con la amenaza de Toronto y el renacer de Venecia.

La avetura iberoamericana del fantástico sigue abierta, evolucionando y dando grandes resultados. Sitges prolonga y engrandece su relación con Blood Window, la plataforma que más y mejor está apostando por el cine de género desde Argentina y para toda Iberoamérica, ayudando a que estupendas películas como Aterrados se puedan ver más y mejor, título que ayer Sitges tuvo el placer de presentar en la muestra Blood Window y que se verá en octubre en la sección oficial del festival.

La jornada acabó con una cena de partners en un famoso restaurante de Cannes, donde "lo francés" brilló tanto en el excelente menú como en la actitud de camareros y "maitre". Una mezcla de simpática antipatía (valga la contradicción) y forzada amabilidad que me recordaba a los personajes de mi adorado Louis de Funes, con situaciones propias de la estupenda El gran restaurante y hasta niveles de brillante absurdo propio de un genio mayúsculo como Tati, sobre todo en Play Time. La France, tan adorable como detestable, siempre irresistible.

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