Hay películas que marcan a una generación, como Under the Silver Lake, vista ayer en Cannes. David Robert Mitchell ya formateó el horror en clave millennial en It Follows y ahora propone un recorrido neo pop por un Los Angeles que parece dibujado por Burns, con contornos de Billboard y ecos de neo noir, en especial de Un largo adiós, la obra maestra de Altman. Referencias múltiples a Hitchcock, Lynch y un tono muy Richard Kelly (sobre todo, aunque sorprenda, a Southland Tales). Robert Mitchell completa una trilogía oculta involuntaria formada por Maps to the Stars, Puro vicio y Somewhere de Sofia Coppola. Sin duda, un hito del festival de este año y del cine de 2018.
Por otro lado, Long Day's Journey into the Night de Bi Gan nos lleva directos a la dimensión del sueño en un viaje final de 50 minutos a golpe de plano secuencia que resulta inolvidable. La pura textura del sueño y el deseo romántico en una de las películas más enigmáticas y fascinantes del certamen, que completó una jornada que invitó a saltar hacia el abismo.
Por otro lado, Long Day's Journey into the Night de Bi Gan nos lleva directos a la dimensión del sueño en un viaje final de 50 minutos a golpe de plano secuencia que resulta inolvidable. La pura textura del sueño y el deseo romántico en una de las películas más enigmáticas y fascinantes del certamen, que completó una jornada que invitó a saltar hacia el abismo.

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